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viernes, 25 de septiembre de 2015

ESTABILIDAD FUNCIONAL:

La interacción de los mecanismos de feedback y feedforward en la determinación del control motor. 

Toda tarea motriz implica la necesidad de activar mecanismos de control y regulación del movimiento que son de naturaleza neural, y que serán más complejos cuanto mayor sea la dificultad de la tarea a realizar.
El control del movimiento depende directamente de la integración neuromuscular, que se encuentra regulada por el complejo sistema sensoriomotor. El control del movimiento entonces, puede ser entendido como la facultad que tiene un sujeto para efectuar programas motrices de forma eficaz y con un mínimo de energía. 

Aferencias integradas
Este complejo sistema sensoriomotor incorpora todos los receptores y vías aferentes (percepción), así como los mecanismos de integración y procesamiento central (decodificación, planificación, y programación) y las respuestas eferentes necesarias (ejecución), para poder mantener la estabilidad funcional durante tareas que se desean realizar. 
La información aferente de la que hablamos puede ser procesada e integrada en tres niveles de control motor: 
  • médula espinal (respuestas muy rápidas y/o reflejas), 
  • tronco cerebral (respuestas intermedias y/o automáticas) y 
  • corteza cerebral (más lentas, más elaboradas y son voluntarias). 
Por lo tanto podemos asumir que los patrones de movimiento son el resultado de la interacción dinámica de subsistemas que se organizan con respecto a las demandas del movimiento específico y el entorno. 

En búsqueda de la estabilidad funcional. Anticipación y retroalimentación.

En lo que refiere a la estabilidad funcional de las articulaciones las respuesta de programación motriz podemos encontrar dos mecanismos de regulación que buscan mantener el sistema sin perder su homeostasis; son estrategias que se suceden antes o durante un movimiento voluntario con el objetivo de incrementar la estabilidad ante un cambio; esta puede recibir una información sensorial o no. 
Mecanismos
de Anticipación
Podemos definir feedback como la elaboración de una respuesta correctiva dentro de un gesto motor como consecuencia de haber percibido anomalías o cambios repentinos del entorno, a la información proporcionada, bien por vía refleja o no, después del análisis de un determinado estímulo sensorial. 
El feedforward se define como el mecanismo de determinación, que genera acciones anticipatorias que ocurren antes de la detección sensorial de una disrupción de la homeostasis. 
Las aferencias somatosensoriales, visuales y vestibulares proveen la información necesaria para ambos mecanismos de control motor durante la programación del movimiento; sin embargo, los métodos de procesamiento de la información difieren. Los mecanismos determinados por la retroalimentación se caracterizan por el continuo procesamiento de la información aferente, devolviendo respuestas de control motor basadas en el “momento a momento”. En contraste, las aferencias durante los mecanismos anticipatorios de control motor son utilizadas de manera intermitente hasta que los mecanismos de retroalimentación sean iniciados. 
Mientras que el feedback incorpora la información sensorial, modula y ajusta el movimiento, el feedforward incorpora diferentes construcciones de memoria, esquema motor y programa motor buscando mecanizar preparaciones posturales para el movimiento controlado. 
Lamentablemente la clasificación de una acción cómo de retroalimentación (o feedback) o anticipatoria (feedforward) no es tan sencillo como sus definiciones lo sugieren y no se desarrollan en forma paralela sino interactuando e influenciándose entre sí durante la ejecución de todo el programa motor. En muchas situaciones existe una combinación de ambos mecanismos como en el mantenimiento de la postura corporal. 

Entonces, el control sensorio motor de estabilidad es un intricado proceso, coordinado y automodulado por el SNC (en sus tres niveles), mediante dos mecanismos: el control por feedback, que autorregula la acción mientras ocurre y el control por feedforward o los ajustes anticipatorios. 

 













A partir de comprender la participación de estos mecanismos de control en la engramación del movimiento, podemos comenzar a desarrollar nuevos programas de reeducación y entrenamiento del movimiento orientados al desarrollo de nuevos mecanismos de anticipación que aseguren la estabilidad funcional de la articulacion tanto manera individual, cómo en su función cinética global. 

Nuestra intervención debe brindar al individuo las herramientas necesarias para estimular y desarrollar los mecanismos de retroalimentación y corrección del movimiento, conociendo su interacción y creando estrategias que estimulen funcionalmente los mecanismos de feedback y feedforward para mejorar la calidad de la acción motriz y el control motor.



Bibliografía de referencia:
  • F.J. Vera García & cols., “Core Stability. Conceptos y aportaciones al entrenamiento y la prevención de lesiones”.
  • David Behm, Juan Carlos Colado, “The effectiveness of resistance training using unstable surfaces and devices for rehabilitation”.
  • Víctor Segarra, Juan Ramos Heredia & cols., “Core y sistema de control-motor: mecanismos básicos para la estabilidad del raquis lumbar”.
  • Lourdes Macías, “Avances en Neurociencia sobre: desarrollo, control y aprendizaje del movimiento”.


martes, 1 de septiembre de 2015

READAPTACION FUNCIONAL LESIÓN LCA



ANÁLISIS DE LAS ETAPAS EN EL PROCESO DE READAPTACIÓN FUNCIONAL CON SUJETOS INTERVENIDOS PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LCA



A la hora de hacer un análisis del tratamiento de Readaptación posterior a una intervención quirúrgica de remodelación del Ligamento Cruzado Anterior (LCA), debemos saber qué procesos fisiológicos atraviesan el Neoligamento para poder desarrollar nuestra intervención de manera adecuada.



Todos los tejidos utilizados como auto o aloinjertos sufren un proceso fisiopatológico similar, al momento de ser introducidos en la rodilla receptora. A este proceso algunos autores lo llaman LIGAMENTIZACIÓN, y atraviesa distintos momentos:

  • El neoligamento sufre inicialmente una NECROSIS AVASCULAR completa con muerte celular.
  • Posteriormente ocurre la REVASCULARIZACIÓN progresiva con proliferación celular a partir de las células sinoviales y fibroblastos de la cavidad articular.
  • Por último ocurre el proceso de REMODELACIÓN del neoligamento.

Un programa de readaptación debe estar basado en estos procesos fisiológicos, y a través de una adecuada prescripción de actividades, conociendo cada una de estas etapas y sus características particulares, podemos acompañar el proceso de manera que la persona recupere y potencie cada capacidad de su integración funcional.
El proceso de readaptación está dividido en 3 fases:

FASE 1 (Protección Máxima) esta fase está compuesta por dos procesos, un periodo de Necrosis Avascular y Revascularización. La bibliografía generalmente estima que este período abarca desde la semana 4 a 12 postquirúrgica.

Durante este periodo tenemos como objetivo principal, recuperar la movilidad completa de la articulación, una flexión que supere los 120º y una extensión de 180º. Esta última se convierte en el objetivo principal, porque con ella logramos que se normalice la MARCHA adecuada del sujeto, función simple y natural de la raza humana, que al lograrse limitara nuevas alteraciones funcionales. La integración cinemática del tobillo-rodilla-cadera y su control adecuado en el movimiento serán de vital importancia para lograr este objetivo.


En esta fase aparece el trabajo en agua como posible colaborador. Mediante el cual podemos acelerar y lograr objetivos como, por ejemplo, la corrección de marcha, que quizá en un medio cotidiano se ve condicionada por las fuerzas gravitatorias (por ejemplo) y teniendo incorporada la alteración se dificulta aún más la corrección.








FASE 2 (Protección Media) atravesada por el proceso de remodelación del neoligamento (proliferación del tejido conectivo). Aproximadamente podemos considerar como estimado el período comprendido entre la semana 13 a la 20, es decir entre el tercer y quinto mes luego de la intervención.
Aquí el objetivo está centrado en el aumento de los niveles de fuerza. Suponiendo ya haber logrado una correcta calidad e integración del movimiento, por lo menos en el patrón de marcha, ahora hay que enfocarse en aumentar la fuerza (entendida esta como la capacidad de repetir esfuerzos) pilar importante de los distintos patrones de movimiento.


Por otro lado se comienza a estimular el desarrollo pliométrico, entendido esto como el entrenamiento y desarrollo del fenómeno neuro-muscular conocido como del ciclo Estiramiento Acortamiento (CEA).

FASE 3 (Protección Baja) A partir de la semana 21 postquirúrgica el neoligamento se encuentra en condiciones de reorientar los objetivos:

  1. aumento de la fuerza máxima y rápida, 
  2. entrenamiento pliométrico,
  3. desplazamientos multidireccionales y la agilidad especifica. 

Las orientaciones de la Fuerza en esta etapa tienen que estar dirigidas a mejorar las ganancias de reclutamiento de unidades motoras, garantizando la hipertrofia selectiva en los extensores y flexores de rodilla.

Esta última etapa va a verse determinada por el progreso de cada sujeto en relación a su evolución postquirúrgica. Esto será determinado por su médico traumatólogo / cirujano en los controles, quienes son los facultados para informar sobre la consolidación del neoligamento.
Una vez avalados con el alta médica-clínica de nuestro deportista, nos quedará trabajar en lo que consideramos como fase de ADQUISICIÓN  E INCREMENTO DE LA FORMA DEPORTIVA. En esta etapa el retorno deportivo debería ser adaptado y acompañado en campo, a las demandas individuales de manera progresiva en lo referido a condición metabólica, neuromuscular, propioceptiva y de control motor.
Una vez considerado en condiciones óptimas, procedemos  a programar una batería de evaluaciones que nos permitirá justificar (o no) el retorno deportivo con normalidad con lo que denominamos: ALTA DEPORTIVA. 

Cabe remarcar la importancia de un proceso de trabajo previo a la cirugía. En los últimos años, han crecido las propuestas de investigación que determinan la efectividad y beneficios, sobre todo a nivel de control motor e integración neuromuscular, de los tratamientos Prequirúrgicos. En nuestra experiencia, aquellas personas, no deportistas, que vienen Postcirugía, sin una experiencia con relación al entrenamiento del movimiento, van a tener una limitación de aprendizaje motriz que va a influir en mayor o menor medida en el tratamiento. Por lo tanto podemos entender que, mas allá de los tiempos biológicos que son inalterables, la calidad del proceso va a estar condicionada por la experiencia motriz que tenga la persona.


Podemos colocar a la estabilidad espinal y el control motor como dos conceptos, de los cuales hemos hablado ya en otras presentaciones, y que están presentes en todo el proceso de readaptación, que supera los límites de cada fase, e interfiere en cada momento del proceso, en cada objetivo por cumplir.

A su vez la Flexibilidad y la Capacidad Funcional Aeróbica también deberían estar presentes en este proceso, no como objetivos primarios de alguna fase, pero si como capacidad limitante para el logro total de los objetivos. Por lo tanto en ellas también debemos poner nuestra atención. Cualquier alteración de la flexibilidad, por ejemplo de la cadena posterior, nos va a resultar en una limitación de la movilidad de flexión de la cadera sobre muslo y ello conlleva a una alteración en la integración de triple flexión de la cinemática tobillo rodilla cadera, de esta manera algunos movimientos van a verse limitados para su ejecución. Por lo tanto son capacidades que no debemos perder de vista en caso de que estén limitadas y tienen que estar integradas en nuestro análisis.

Para concluir queremos remarcar la importancia que tiene la función e intervención como reeducadores del movimiento, orientada a devolverle a la persona una integración funcional global; es decir no pensar en la rodilla sólo desde su proceso lesivo, como una articulación que trabaja de forma independiente, sino como parte de un sistema mucho más complejo que funciona de forma integral y dentro del cual la rodilla juega un papel determinado que se debe ser readaptado. Comprender que muchas veces los tiempos biológicos no está divididos de una manera tácita y poder determinar hacia donde debemos encaminar cada proceso.



- Clancy WG Jr., Nelson DA, Reider B et al., Anterior cruciate ligament reconstruction using one-third of the patellar ligament. J Bone Joint Surg (Am) (1982) 45: 925-932.
- Marumo K, Saito M, Yamagishi T, Fujii K. The "ligamentization" process in human anterior cruciate ligament reconstruction with autogenus patellar and hamstring tendon. A biochemical study. Am J Sports Med. Vol 33, No. 8. 2005.
- Barber, S., Noyes, F., Mangine, R., & DeMaio, M. Rehabilitation after ACL reconstruction: Function Testing. Sports Medicine Rehabilitation Series, 15, 971-974. (1992)

domingo, 28 de junio de 2015

CORE: SU IMPLICANCIA EN LA CINÉTICA FUNCIONAL DE LA ESTABILIDAD ESPINAL

Hemos desarrollado en entradas anteriores, cómo la mayoría de la población, sea activa o no, despliega una tendencia común hacia determinadas disfunciones músculo-esqueléticas.
Estadísticamente entre un 70 a 85% de la población que realiza actividad física sistemática sufrirá en algún momento de su vida de, lo que algunos autores dan por llamar, low-back pain (dolor de espalda baja o lumbalgia); y casi el 5% de esta población desarrollará un síndrome crónico de dolor lumbar.
Muchas veces se cree que el low-back pain (LBP) aparece por daños en el disco intervertebral o las articulaciones cigoapofisiarias, ya sea directamente a través de lesiones traumáticas o prolapso de disco, o indirectamente a través de proceso degenerativos que trasmiten patrones de carga desfavorables para otras estructuras de la columna, así como a la articulación sacroilíaca.
Pero… ¿Qué lleva a las personas a esta disfunción? A este cuadro doloroso… a este proceso de inestabilidad lumbopélvica…
Desde un punto de vista clínico, la estabilidad ha sido definida como la habilidad del raquis, sometido a cargas fisiológicas, de limitar su desplazamiento para no producir lesiones o dañar la médula espinal o las raíces nerviosas, así como para prevenir alteraciones morfológicas que produzcan incapacidad o dolor (WHITE & PANJABI, 1990).
Modelo de Control Motor propuesto
PANJABI (1992)
En la actualidad el concepto de Estabilidad Espinal (dentro de su significación funcional y no mecánica) es un proceso dinámico que incluye el control postural y el movimiento controlado. Este proceso dinámico, es producto de la interacción de sub sistemas neurales, musculares activos, pasivos (PANJABI, 1992). Por lo que la integración conjunta de estos subsistemas, en la acción, brindará  un eficiente control de la estabilidad corporal (y sobre todo raquídea) y su transferencia a tareas  del orden de la vida diaria como así también  de la actividad físico deportiva.

CONTROL MOTOR
Tenemos en claro que toda tarea motriz implica la necesidad de controlar y regular el movimiento con el fin de realizarlo en forma eficaz y con bajo costo de energía. Es aquí donde toma importancia el concepto de ESTABILIDAD, definida como la habilidad del raquis para mantener su estado de equilibrio cuando es sometido a fuerzas perturbadoras o desequilibrantes (BERGMARK, 1989).

Concepto mecánico de estabilidad propuesto por BERGMARK (1989). Diferencia entre el concepto mecánico de Equilibrio.

Por supuesto que dependiendo de la complejidad del gesto, el control del movimiento será gobernado por el SNC quien  deberá determinar estrategias adecuadas para  lograr eficiencia en el patrón motor  en cada momento de perturbación o desequilibrio.  Esta habilidad puede entonces ser entendida como una cualidad física, y por consecuencia, modificable con el entrenamiento y/o la reeducación de los subsistemas que la conforman.
Cholewicki y McGill desarrollan, en relación a  esta posibilidad de intervenir sobre esta habilidad de estabilidad espinal, el concepto de estabilidad raquídea a partir de energía potencial y el grado de deformabilidad al que es capaz de ser sometido un sistema articular a partir de sus estructuras osteoligamentosas. El Dr Mc Gill es el que propone el concepto de “Momentos” de fuerza, en lugar de movimiento.

Concepto de estabilidad espinal a partir del grado de deformabilidad que es capaz de soportar una estructura. CHOLEWICKI & MCGILL (1996) dan uso al stiffness funcional que pueden generar los componentes osteoarticulares, ante una fuerza. 

¿Y porque hablamos de momento? (Modelo de McGill)
McGill hace mención al momento  donde, si un solo musculo de los pertenecientes al core y su función (subsistema activo), realiza una acción inapropiada o a destiempo (dependiente del subsistema de control), o existe un daño sobre alguna de las estructuras del subsistema pasivo (ligamentarias, etc.), se pierde stiffness (o rígidez articular) en dicha núcleo articular, pudiendo esto causar inestabilidad funcional en una o más de las dimensiones planteadas.
Entonces ahí está  nuestra práctica, ahí  debemos dirigir nuestras actividades y consignas,  reeducando el proceso de estabilización intrínseco del eje lumbopélvico. Re-entrenando el momento en  que los subsistemas coordinen y sean eficientes a la hora de  pre activar para estabilizar y garantizar la transferencia de energía eficaz entre trenes. Por eso  es aquí donde  toma relevancia  el entrenamiento o reeducación de core y su implicancia en la estabilidad espinal. No solo porque nos va a permitir ser eficientes en el movimiento sino que además nos va a alejar de alteraciones miotensivas que pueden generar dolor  lumbar y todo lo que se asocia al mismo.
Entonces… ¿Por qué esperar a que ocurran signos o síntomas de dolor lumbar para ocuparnos de esta estructura  y la habilidad del sujeto para  utilizar esta condición?
Extendiéndonos  más allá de la tradicional concepción de “la zona media”, abarcando el esqueleto axial y sus uniones con las extremidades, provocando estímulos que acoplen esos momentos  sabiendo que estas estructuras están preparadas para frenar movimientos y no para generarlos; para el Dr. McGill, es aquí donde el concepto de Núcleo (core) y su entrenamiento resultan en un cambio de paradigma.

Presentado algunos conceptos y modelos que proponen  estos autores, podemos interpretar que  la consecuencia de la estabilidad espinal conlleva a una eficiencia del movimiento, como así también  cualquier alteración de los subsistemas que la conforman, pueden generar   daño articular y disfunción en los tejidos blandos. Es una de  nuestras tareas  detectar alteraciones en los movimientos y ver si se asocian los problemas de estabilidad, o pérdida del momento de integración, para que luego nuestra intervención pueda ser dirigida correctamente. 


VERA-GARCÍA, F.J. & cols.: Core stability. Concepto y aportaciones al entrenamiento y la prevención de lesiones. Revista Andaluza de Medicina del Deporte. 2014. 
PANJABI, M. The Stabilizing System of the Spine. Part I. Function, Dysfunction, Adaptation, and EnhancementJournal of Spinal Disorders. Vol. 5, No. 4, pp 383-389. 1992.
ANDERSSON, G.B: Epidemiological features of chronic low back pain. Lancet 1999, 354 (9178), 581-585
LIEBENSON, C. Manual de Rehabilitación de columna vertebral.
BIERING-SORENSEN, F.A: Prospective study of low back pain in a general population. Ocurrence, recurrence and etiology. Scand. J.Rehabil. Med. 1983,15 (2), 71-79.

miércoles, 1 de octubre de 2014

¿Qué entendemos por Estabilidad?

 Estabilidad

El concepto de estabilidad refiere una situación compleja, que está asociada y determinada por componentes estructurales y funcionales. Las nuevas corrientes definen este complejo concepto a partir del Core, entendido éste como “el núcleo del cuerpo en donde se genera la energía para el movimiento”.
La principal función estabilizadora es dar sustento Lumbo-pelvico-escapular, para la eficiente transferencia de torques en los distintos movimientos. El core es el centro de todos los movimientos, genera energía y la transfiere a los miembros inferiores o superiores.
La estabilidad, junto con la movilidad decretan la eficiencia biomecánica del movimiento. Siendo factores determinantes para poder generar y transferir energía, tanto en un movimiento de la vida cotidiana, como de un gesto deportivo.
Desde una perspectiva anatómica podemos considerar a la columna vertebral como el eje principal del cuerpo, que en forma de pilar soporta todo el peso del tronco. En relación directa con esta estructura encontramos a la cintura pélvica y cintura escapular. Que son los ejes apendiculares del cuerpo que van a permitir la transferencia de energía hacia las extremidades.

Panjabi conceptualiza la estabilidad a partir de la integración de 3 subsistemas:

-          El subsistema pasivo, compuesto por ligamentos, discos intervertebrales y facetas articulares, entre otras, cuya función es transmitir la información propioceptiva acerca de la posición y movimiento del cuerpo, y así vez generan tensión para resistir dicho movimiento.
-         El subsistema activo configurado por músculos estabilizadores locales  (intrínsecos), estabilizadores globales (extrínsecos) y músculos intersegmentarios.
-          El subsistema de control neural, que  funciona como feed back sensorial, ajustando continuamente el movimiento del cuerpo. Todos comandados por el centro de integración del sistema nervioso central, se integran continuamente en busca de lograr la estabilidad, la cual podemos describir, como la capacidad del cuerpo de resistir diferentes perturbaciones.

Cuando hablamos de la generación de energía en realidad estamos hablando de la unión segmentaria. Para entender como debemos generar esa energía y poder transferirla a otra parte del cuerpo o a un elemento como puede ser una escoba, una raqueta o una pelota, debemos atender a 2 principios.
  • El primer principio es que la energía debe transferirse de forma proximal a distal; si se ignora la secuencia, cuando se crea energía en el segmento distal va a ejercer mucho estrés en el tejido de estos segmentos y probablemente resulte en una posible lesión o una baja producción de fuerza, por ejemplo no podremos pegarle a la pelota con precisión y potencia, o hacer un pase a larga distancia.
  • El segundo punto principal es que se debe preservar la energía en el sistema. El movimiento eficiente permite la transferencia de energía a lo largo del pilar o desde el pilar. Cuando no hay un movimiento eficiente ni tampoco buena transferencia, básicamente habrá una pérdida de energía. Estas pérdidas son las que causan una mayor fuerza en el tejido blando y/o en los huesos generando mayores probabilidades de sufrir lesiones.

En la actualidad los hábitos de vida cotidianos, han llevado al hombre a lo que ya hemos categorizado como un “déficit de movimiento”. Dicho concepto alude a una falta de diversidad de movimientos, alterando el equilibrio entre la musculatura tónica y la fáscica, generando un desbalance muscular general. Un ejemplo de esto es el abuso de la retroversión pélvica, dicha posición genera una “des compaginación” neurológica, alterando así la estabilidad lumbar. La estabilidad lumbar depende del micro estiramiento del ligamento vertebral común anterior y posterior, y de los ligamentos intertransversos. Si estos ligamentos se sobre estiran por abusar de una posición como puede ser la retroversión,  se pierde la capacidad informativa de estas estructuras, la cual de forma refleja dosifica el tono adecuado de los músculos paravertebrales para mantener la estabilidad.
De vital importancia es el concepto de Movilidad, ya que un cuerpo con limitado rangos de movimiento, no dispondrá de una adecuada eficiencia mecánica. A su vez la rigidez articular no permite la estimulación propioceptiva elemental para el proceso neurológico y mecánico de la estabilidad. En fin, tanto la movilidad articular, como la flexibilidad muscular, son condiciones habilitantes para el desarrollo de la estabilidad.
Pero como readaptadores debemos entender que de nada serviría mejorar la movilidad, si no le damos estabilidad a ese nuevo rango de movimiento conquistado, en ese caso solo generaríamos una zona vulnerable.
En este punto consideramos fundamental el concepto de Faciado (Phasing - Mario Di Santo), que da nota de la proporcionalidad temporal que los componentes espaciales toman en un movimiento completo. Es decir, que aunque este engrama lo reeduquemos a baja velocidad, nuestro cerebro “graba” la proporcionalidad de cada activación, por lo tanto esa proporción va a ser igual aunque la velocidad de ejecución del movimiento aumente.
Hoy nuestra población tiene como característica común una gran inestabilidad central, incapacidad propulsora, y una gran limitación de la amplitud del movimiento. Producto de los hábitos que la sociedad nos impone.
Lo que buscamos como reeducadores del movimiento, es instalar a nivel cortical engramas, secuencias de movimientos en donde la activación de los músculos intrínsecos, preceda a los extrínsecos y estos a los propulsores. De esta manera podremos lograr que tanto la ama de casa para barrer, como el tenista para pegar de revés, generen, unas milésimas antes del movimiento, una activación del Diafragma- Periné- Transverso, lo cual le servirá como punto de fijación y estabilidad en donde se apoyen las palancas para realizar dichos esfuerzos. De no lograrse seria como querer disparar un cañón sobre una canoa. De esta manera, entendemos que la estabilidad no se logra aumentando los niveles de fuerza (fuerza como capacidad de movilizar una carga externa), sino que va a depender de una serie de activaciones musculares, coordinadas por el cerebro, que van a preparar al cuerpo para realizar un movimiento determinado. 



REFERENCIAS:
ATHLETES PERFORMANCE. Mentorship Program Phase I. Chile 2012.
DI SANTO, M.   Amplitud de Movimiento. Editorial Paidotribo. 2012.
-------------------- Estabilidad lumbo-pélvica. Core Stability Training. IPEF Córdoba.
PANJABI, M. The Stabilizing System of the Spine. Part I. Function, Dysfunction, Adaptation, and Enhancement. Journal of Spinal Disorders. Vol. 5, No. 4, pp 383-389. 1992.
------------------ The Stabilizing System of the Spine. Part II. Neutral Zone and Instability Hypothesis. Journal of Spinal Disorders. Vol. 5, No. 4, pp 390-397. 1992.

jueves, 11 de septiembre de 2014

SINDROME HIPOCINÉTICO

MOVIMIENTO ALTERADO

El ser humano se ha movido desde el principio de los tiempos. Desde sus ancestros más primitivos, cuyos hábitos nómades llevaron a constituirlo en un especialista en la supervivencia; hasta sus predecesores más cercanos establecidos como conquistadores sedentarios. El hombre no perfiló su cerebro encerrado en un cueva dibujando con un palito lo que pretendía, sino corriendo, lanzando, aproximándose cautelosamente hacia su presa para no ser descubierto, configurando estrategias para la sobrevivencia; llevadas adelante con enormes esfuerzos musculares de por medio, venciendo  obstáculos naturales generando una increíble resistencia ante estos.   

El ideario colectivo, adopta a la definición antropológica del término sedentario de una manera tergiversa. Desarrolla una línea de pensamiento que poco tiene que ver con el verdadero significado. El hombre ha sido sedentario desde hace ya varios siglos, lo que no significa que haya dejado de realizar actividad física; mal que nos pese es una problemática contemporánea que acaece dentro de un marco socio-cultural particular, como una de las principales causas de muerte en el mundo.

Hablar del sedentarismo es dar cuenta de un déficit de movimiento, o lo que algunos autores han dado en llamar sindrome hipocinético (Thomas, 1961) o trastorno por déficit de ejercicio (Exercise Deficit Disorder, Faigenbaum 2012). El síndrome hipocinético es un término usado para describir una condición caracterizada por la reducción de los niveles de actividad física regular (<60 min de actividad física diaria, todos los días) que está por debajo de las recomendaciones coherentes estipuladas por distintos organismos de salud. La OMS cataloga las actividades físicas en relación a los equivalentes metabólicos (METs[1]) para dar estrategias de proyección de estados de salud óptimos en poblaciones mundiales, que sirve para referenciar la situación en un grupo poblacional específico.  

Las consecuencias de la falta de movimiento son varias, pero siendo breves, podríamos resumirlas en tres andariveles totalmente relacionados entre sí. La división es sólo a los fines analíticos:
  • El advenimiento de una nueva configuración morfo-funcional. Acompañado por factores de índole socio – cultural como la dieta o la falta de hábito para realizar actividad física de manera cotidiana; se ha configurado una estructura “morfo-anatómica-funcional” con una insuficiencia muscular tan grande que el síndrome metabólico es su consecuencia inevitable, con o sin obesidad de por medio; conllevando enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo II, principal pandemia en la población infantil.
  • La alteración postural, el dolor de espalda y la disfunción ósteo-articular. La evidencia está a la vista: nuestra columna vertebral no está biológicamente preparada para la falta de movimiento. Podemos ver como el vaivén de los chicos en la silla de la escuela así lo demuestra; sus discos intervertebrales “piden” cambio constante de posición. El sujeto hipocinético, tanto niño, joven como adulto, se presenta sin posibilidades de enfrentar las tensiones de la vida cotidiana sin alterar su estructura anatómica.
  •  Más relacionada con el comportamiento, podemos mencionar a la involución de la masa encefálica. La actividad muscular es indispensable para la neuroplasticidad, no sólo periférica, sino y sobre todo, cerebral, o particularmente cortical. La gran cantidad de estudios inherentes al efecto neurotrófico de los IGF (insulin grow factors), los BDGF (brain delivered grow factors) y otras neurotrofinas estimuladas por la actividad muscular así lo revelan. Sobre este fenómeno hay cada vez más producción científica y los resultados son consistentes y concluyentes: el cerebro humano no se desarrolla plenamente si falta la dimensión de la acción muscular. A lo largo de miles de años de evolución filogenética, el paso al Homo Sapiens-Sapiens se produce en la acción de pensar, que no era otra cosa que resolver problemas de adaptación  al medio natural mientras “nos movíamos”.
Este DÉFICIT DE MOVIMIENTO que subyace dentro de nuestra sociedad contemporánea y viene caracterizando a la población bajo el mencionado SINDROME HIPOCINÉTICO con pandemias no transmisibles que se replican como la Obesidad Infantil y sus co-morbilidades, nos lleva a comprender como la ALTERACIÓN del MOVIMIENTO, es uno de los principales generadores de problemáticas que nosotros como Profesionales del movimiento podemos y debemos visualizar.

Esta alteración o déficit de movimiento, es la principal intervención sobre la que nosotros enfocamos. Obviamente tenemos que valorar el aporte de profesionales de la nutrición y otras áreas relacionadas a la modificación de los hábitos hipocinéticos. Pero nuestro eje de intervención está orientado hacia la READAPTACIÓN de ese movimiento alterado.



KRAUS, H.; RAAB, W. Hypokinetic disease: Diseases produced by lack of exercise. Thomas, 1961
FAIGENBAUM, A.; MYER, G. Exercise Deficit Disorder In Youth: Play Now or Pay Later. American College of Sports Medicine. 2012
Organización Mundial de la Salud. Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud. Ginebra, 2010.
DI SANTO, M. Ideas para una revolución Kinética. Apuntes en Biblioteca Multimedia Grupo Sobre Entrenamiento.
-------------------- Hipocinesia (apuntes para la filosofía de la fragilidad). Apuntes en Biblioteca Multimedia Grupo Sobre Entrenamiento.


[1] El MET es la unidad de medida del índice metabólico y se define como la cantidad de calor emitido por una persona en posición de sentado por metro cuadrado de piel.

lunes, 25 de agosto de 2014

Control Motor



¿A qué llamamos “Control Motor”?


 En los  últimos veinte años se ha desarrollado por diversos autores un modelo integrador de la función neuromuscular. Lee y Vleeming (1998) definen un modelo integrado  de cuarto componentes:
Cierre de Forma: huesos, articulaciones, ligamentos. (Estructura)
Cierre de Fuerza: fuerzas producidas por la acción miofascial.
Control Motor: orquestación del reclutamiento muscular durante la acción, reflejos, reacciones, organización y control motor del movimiento por parte del SNC.
Emociones: los estados emocionales producen cambios en el Sistema Nervioso Central, en la atención e intención de la persona.



Dichos autores se basan en el clásico modelo propuesto por Panjabi (1992), donde se define la estabilidad como la acción interdependiente de tres sistemas: pasivo, activo y control neural. La estabilidad  orquestada por estos tres sistemas permite mantener una articulación en su zona neutra, que implica una alineación postural con mínimo gastos energético muscular, sin recarga de las estructuras pasivas. El concepto de zona neutra desarrollado por Panjabi plantea un rango de posiciones en una articulación donde la estabilidad reside en el cierre de fuerza y el control motor, sin ayuda del cierre de forma (especialmente la tensión ligamentaria); inestabilidad en esta zona neutra será debida principalmente a deficiencias en el control motor, y al componente miofascial. La pérdida de la estabilidad en todo el rango articular puede deberse entonces a cualquiera de cuatro los componentes o a una combinación de ellos.
A partir de este pensamiento podemos trazar un paralelismo  con Riemann y Lephart (2002):
“Todo componente de integración sensorial, motor y cortical, y el procesamiento de estos componentes están involucrados en el mantenimiento de la homeostasis durante movimientos corporales”
 
Estos autores definen al control  motor  o neuromuscular como la activación inconsciente de restricciones dinámicas que ocurren en preparación para, o en respuesta de un movimiento y/ o carga articular, con el propósito de mantener y restaurar la estabilidad articular funcional.

Podríamos  pensar  entonces, que el mismo puede ser, una vez alterado, factible de  re educarlo ya que su alteración  colabora negativamente en el desorden funcional y que ese desequilibrio depende del adecuado funcionamiento de los subsistemas, así planteado por Panjabi.

Control Motor entonces para nosotros es una conjunción de integración sensorio-motora, que está en búsqueda constante de estabilidad dinámica. No sólo en acciones de complejidad motora elevada, sino en constante adaptación en cada momento del día. Podemos afirmar a partir de esto que el control y aprendizaje motor son dos área aplicadas del comportamiento motor que contextualizadas en las ciencias de la actividad física nos presentan un gran desafío.