domingo, 28 de junio de 2015

CORE: SU IMPLICANCIA EN LA CINÉTICA FUNCIONAL DE LA ESTABILIDAD ESPINAL

Hemos desarrollado en entradas anteriores, cómo la mayoría de la población, sea activa o no, despliega una tendencia común hacia determinadas disfunciones músculo-esqueléticas.
Estadísticamente entre un 70 a 85% de la población que realiza actividad física sistemática sufrirá en algún momento de su vida de, lo que algunos autores dan por llamar, low-back pain (dolor de espalda baja o lumbalgia); y casi el 5% de esta población desarrollará un síndrome crónico de dolor lumbar.
Muchas veces se cree que el low-back pain (LBP) aparece por daños en el disco intervertebral o las articulaciones cigoapofisiarias, ya sea directamente a través de lesiones traumáticas o prolapso de disco, o indirectamente a través de proceso degenerativos que trasmiten patrones de carga desfavorables para otras estructuras de la columna, así como a la articulación sacroilíaca.
Pero… ¿Qué lleva a las personas a esta disfunción? A este cuadro doloroso… a este proceso de inestabilidad lumbopélvica…
Desde un punto de vista clínico, la estabilidad ha sido definida como la habilidad del raquis, sometido a cargas fisiológicas, de limitar su desplazamiento para no producir lesiones o dañar la médula espinal o las raíces nerviosas, así como para prevenir alteraciones morfológicas que produzcan incapacidad o dolor (WHITE & PANJABI, 1990).
Modelo de Control Motor propuesto
PANJABI (1992)
En la actualidad el concepto de Estabilidad Espinal (dentro de su significación funcional y no mecánica) es un proceso dinámico que incluye el control postural y el movimiento controlado. Este proceso dinámico, es producto de la interacción de sub sistemas neurales, musculares activos, pasivos (PANJABI, 1992). Por lo que la integración conjunta de estos subsistemas, en la acción, brindará  un eficiente control de la estabilidad corporal (y sobre todo raquídea) y su transferencia a tareas  del orden de la vida diaria como así también  de la actividad físico deportiva.

CONTROL MOTOR
Tenemos en claro que toda tarea motriz implica la necesidad de controlar y regular el movimiento con el fin de realizarlo en forma eficaz y con bajo costo de energía. Es aquí donde toma importancia el concepto de ESTABILIDAD, definida como la habilidad del raquis para mantener su estado de equilibrio cuando es sometido a fuerzas perturbadoras o desequilibrantes (BERGMARK, 1989).

Concepto mecánico de estabilidad propuesto por BERGMARK (1989). Diferencia entre el concepto mecánico de Equilibrio.

Por supuesto que dependiendo de la complejidad del gesto, el control del movimiento será gobernado por el SNC quien  deberá determinar estrategias adecuadas para  lograr eficiencia en el patrón motor  en cada momento de perturbación o desequilibrio.  Esta habilidad puede entonces ser entendida como una cualidad física, y por consecuencia, modificable con el entrenamiento y/o la reeducación de los subsistemas que la conforman.
Cholewicki y McGill desarrollan, en relación a  esta posibilidad de intervenir sobre esta habilidad de estabilidad espinal, el concepto de estabilidad raquídea a partir de energía potencial y el grado de deformabilidad al que es capaz de ser sometido un sistema articular a partir de sus estructuras osteoligamentosas. El Dr Mc Gill es el que propone el concepto de “Momentos” de fuerza, en lugar de movimiento.

Concepto de estabilidad espinal a partir del grado de deformabilidad que es capaz de soportar una estructura. CHOLEWICKI & MCGILL (1996) dan uso al stiffness funcional que pueden generar los componentes osteoarticulares, ante una fuerza. 

¿Y porque hablamos de momento? (Modelo de McGill)
McGill hace mención al momento  donde, si un solo musculo de los pertenecientes al core y su función (subsistema activo), realiza una acción inapropiada o a destiempo (dependiente del subsistema de control), o existe un daño sobre alguna de las estructuras del subsistema pasivo (ligamentarias, etc.), se pierde stiffness (o rígidez articular) en dicha núcleo articular, pudiendo esto causar inestabilidad funcional en una o más de las dimensiones planteadas.
Entonces ahí está  nuestra práctica, ahí  debemos dirigir nuestras actividades y consignas,  reeducando el proceso de estabilización intrínseco del eje lumbopélvico. Re-entrenando el momento en  que los subsistemas coordinen y sean eficientes a la hora de  pre activar para estabilizar y garantizar la transferencia de energía eficaz entre trenes. Por eso  es aquí donde  toma relevancia  el entrenamiento o reeducación de core y su implicancia en la estabilidad espinal. No solo porque nos va a permitir ser eficientes en el movimiento sino que además nos va a alejar de alteraciones miotensivas que pueden generar dolor  lumbar y todo lo que se asocia al mismo.
Entonces… ¿Por qué esperar a que ocurran signos o síntomas de dolor lumbar para ocuparnos de esta estructura  y la habilidad del sujeto para  utilizar esta condición?
Extendiéndonos  más allá de la tradicional concepción de “la zona media”, abarcando el esqueleto axial y sus uniones con las extremidades, provocando estímulos que acoplen esos momentos  sabiendo que estas estructuras están preparadas para frenar movimientos y no para generarlos; para el Dr. McGill, es aquí donde el concepto de Núcleo (core) y su entrenamiento resultan en un cambio de paradigma.

Presentado algunos conceptos y modelos que proponen  estos autores, podemos interpretar que  la consecuencia de la estabilidad espinal conlleva a una eficiencia del movimiento, como así también  cualquier alteración de los subsistemas que la conforman, pueden generar   daño articular y disfunción en los tejidos blandos. Es una de  nuestras tareas  detectar alteraciones en los movimientos y ver si se asocian los problemas de estabilidad, o pérdida del momento de integración, para que luego nuestra intervención pueda ser dirigida correctamente. 


VERA-GARCÍA, F.J. & cols.: Core stability. Concepto y aportaciones al entrenamiento y la prevención de lesiones. Revista Andaluza de Medicina del Deporte. 2014. 
PANJABI, M. The Stabilizing System of the Spine. Part I. Function, Dysfunction, Adaptation, and EnhancementJournal of Spinal Disorders. Vol. 5, No. 4, pp 383-389. 1992.
ANDERSSON, G.B: Epidemiological features of chronic low back pain. Lancet 1999, 354 (9178), 581-585
LIEBENSON, C. Manual de Rehabilitación de columna vertebral.
BIERING-SORENSEN, F.A: Prospective study of low back pain in a general population. Ocurrence, recurrence and etiology. Scand. J.Rehabil. Med. 1983,15 (2), 71-79.

domingo, 31 de mayo de 2015

UN SINDROME DESCONOCIDO A LA VISTA DE TODOS*

                Nuestra intervención cotidiana requiere inevitablemente hacer una valoración postural de la persona que acaba de entrar para trabajar con nosotros, por este motivo, es fundamental realizar una evaluación estática postural de cada individuo. Ésta nos aportará datos para conocer alteraciones posturales y restricciones de la musculatura que generen compensaciones, en la postura de nuestros evaluados para poder diseñar un plan de trabajo eficaz. 
Varios autores han abordado la interpretación de la valoración postural estática (Kendall, Busquet, entre otros). Pero una interpretación que es fundamental, y muchas veces desconocemos de sus principios, es la propuesta en 1979 por el Dr. Vladimir Janda; una teoría fundamental en lo que refiere a la alteración postural y el desequilibrio muscular.
La aproximación de Janda al dolor musculo-esquelético crónico consistió en la división de los grupos musculares en tónicos y fásicos.  Los primeros, tendientes siempre a la sobreactividad y acortamientos y los segundos, proclives a la debilidad y alargamiento.  Por otro lado estos grupos musculares suelen estar agrupados como antagonistas emparejados y afectados por la Ley de Sherrington donde el sobreuso de un grupo muscular suele no solo limitar mecánicamente el alcance de movimiento de su antagonista, sino también inhibir neurológicamente su acción. 

SINDROMES CRUZADOS

Janda reconoció que algunos músculos eran propensos a la debilidad y define posteriormente los patrones de movimiento para estimar la calidad del movimiento. Él descubrió que el desequilibrio muscular era sistemático y predecible, e involucraba a todo el cuerpo, definiendo de esta manera lo que dio a conocer como “síndromes cruzados”, descriptos como alteraciones en el equilibrio del tono muscular entre músculos antagonistas.

Estos desequilibrios o síndromes cruzados presentan patrones típicos que sin embargo requieren ser evaluados en forma cuidadosa. 
Los músculos postulares se presentan facilitados, acortados y tensos, en cambio sus antagonistas dinámicos se encuentran habitualmente inhibidos y débiles.
Los patrones de disfunción no se presentan en forma aislada en una región específica, sino que tienden a afectar a la mayor parte de la musculatura estriada, sin embargo existen dos zonas donde es más fácil localizar dichos desequilibrios; la región de la cintura pélvica (síndrome cruzado inferior) y la región de la cintura escapular (síndrome cruzado superior). 
 Aunque el desequilibrio muscular afecta a todo el cuerpo es más evidente o comienza a desarrollarse gradualmente y de forma predecible en la región pélvica y en la región superior a nivel del hombro, dorso y cuello.  Es lo que JANDA denomina “SINDROME CRUZADO PROXIMAL Y DISTAL (pelvis posterior y anterior)”.

LA PELVIS EJE CENTRAL DE LA POSTURA Y EL MOVIMIENTO

Una de las disfunciones más comunes generadas por la inactividad, por mal uso o por sobreuso es el síndrome cruzado distal (SCD). El SCD (pelvis posterior) se caracteriza principalmente por una rotación sagital de la pelvis (anteversión), una hiperlordosis lumbar, abdomen pronunciado, hipoactividad muscular (pared del abdomen, piso pélvico, multífidos, glúteo medio, diafragma) e hiperactividad muscular (erectores toraco-lumbares, flexores de cadera, rotadores internos de cadera).

En cambio la pelvis anterior se caracteriza por retroversión, acortamiento y sobreactividad de abdominales superiores y flexión de la columna lumbar  Glúteos planos, cabeza antepulsa, cifosis toráxica y pobre desarrollo de miembros inferiores. Hipoactividad y alargamiento de abdominales inferiores  y piso pélvico, multífidos, diafragma, psoasiliaco y glúteos. Hiperactividad y acortamiento de isquiotibiales, piriforme, abdominales Superiores y oblicuos internos y rotadores externos de cadera.

EN BÚSQUEDA DE SOLUCIONES

Quedarnos solamente con una valoración de la estática de cada individuo, sería una mirada reduccionista a nuestro entender.  El cuerpo es movimiento y es a través de este que detectamos por medio de diferentes métodos de evaluación (ya descritos en entradas anteriores), desequilibrios musculares y patrones de movimiento alterados que en este nivel conducen a la anormalidad del movimiento, pérdida de la alineación postural y finalmente cambio de la programación motora del SNC. 
Innumerables revisiones de artículos científicos, acerca de lo que se conoce comúnmente como “Low-back pain” o dolor de espalda baja, catalogan este déficit en el control neuromuscular de la estabilidad espinal como un factor de riesgo de lesión del raquis.
 De esta manera podemos verificar la integración del sistema sensoriomotor en el control y adaptación de  las funciones osteoartromusculares, en función de patrones de movimiento fundamentales y que se relacionen directamente con los limitaciones del movimiento de cada individuo (trabajo, deporte, actividades cotidianas, etc).
Como hemos desarrollado en entradas anteriores, nuestra propuesta de acción va en búsqueda de propiciar el aprendizaje y la programación de nuevos engramas motores, que permitan generar ajustes anticipatorios que predispongan a las acciones de propulsión del movimiento. Por eso  la importancia del correcto entrenamiento del sistema estabilizador intrínseco o profundo, ya que “cuando la activación intrínseca es adecuada la calidad de la activación extrínseca es mayor” (Di Santo)

FUNCIONALIDAD

Pero no debemos sesgarnos en el “core-training”, esta metodología por sí sola, no nos garantiza la movilidad y la estabilidad del complejo lumbo-pélvico. No solo el entrenamiento de la fuerza cumple un papel importante, sino la FLEXIBILIDAD  es crucial como condición habilitante para el desarrollo funcional estabilizador y sinérgico del eje lumbo-pélvico, obviamente no nos referimos como estiramientos maximales sino como rangos de movilidad funcional.
Un óptimo programa de entrenamiento debe tener el potencial para recuperar la función muscular alterada y así mejorar la capacidad de controlar el complejo lumbo-pélvico. 



Es virtud nuestra valernos de las diferentes metodologías y herramientas con las que contamos para trabajar las diferentes capacidades que se han visto afectadas: flexibilidad (streching, PNF, excéntricos, GPG), CORE-TRAINING (TRX, perturbación,etc) y educación propioceptiva de las diferentes posibilidades de acción de la pelvis.

En conclusión no todas las programaciones de actividad física, podrán tener la misma orientación  o  serán válidos para el mismo objetivo, será nuestra capacidad de interpretación y observación individual la que nos ayudará a adaptarnos a situaciones espontáneas y específicas de cada individuo.





*Colaboración del Prof. Fabricio Darino y Alexis Goytiño. Forman parte del equipo RREM. 

domingo, 10 de mayo de 2015

ENTRENADORES DE MOVIMIENTO

Hacia un nuevo enfoque de preparación física: El entrenamiento cualitativo*


Existen diversas aproximaciones, desde distintos modelos teóricos que sustentan la preparación física en los deportes de equipo para la mejora del rendimiento deportivo. Durante muchos años estos enfoques tuvieron la particularidad de abordar el rendimiento desde la cuantificación. Los éxitos deportivos se relacionaban de manera proporcional con cada uno de los kilos levantados, y se orientaba el entrenamiento auxiliar hacia la fragmentación del gesto deportivo.
Este primer enfoque para la planificación y programación de las tareas del entrenamiento es lo que se ha conocido tradicionalmente como Entrenamiento Optimizador. Sin embargo, algunos autores como Francisco Seirul∙lo, han conceptualizado un tipo de entrenamiento auxiliar catalogado como Entrenamiento Coadyuvante,
“compuesto por todas las prácticas que permiten al deportista gozar de buena salud, realizar todas las tareas de entrenamiento y participar en todas las competiciones previstas en la temporada”
Dentro de esta categoría, se encuentran el entrenamiento preventivo, como así también, la recuperación y el entrenamiento físico complementario.
Actualmente la mencionada intervención “optimizadora” está mutando, hacia una nueva perspectiva de programación y prescripción de los entrenamientos. No sólo desde los aspectos implicados directamente con la periodización y los requerimientos metabólicos de cada deportista, sino además, desde los aspectos anatómicos funcionales y biomecánicos, de cada deporte en particular y de cada deportista en especial.

La Educación del movimiento: un nuevo enfoque de intervención
Hemos intentado aproximarnos en otras entradas de este blog a mencionado concepto. Utilizando el concepto de “Pirámide de rendimiento”, que representa la importancia de los patrones de movimiento como base para el desarrollo de una adecuada potenciación
de las capacidades física condicionales y determinantes, junto a factores como la técnica y la habilidad deportiva, abordamos al entrenamiento desde un nuevo enfoque, desde una nueva aproximación: la preparación física cualitativa a partir de la educación del movimiento.
Desde nuestra idea, limitaciones en los patrones básicos de movimiento, llevan a distintas alteraciones y compensaciones que disminuyen el rendimiento, el aprendizaje motor y aumentan el riego de lesión. Es decir, los movimientos complejos se basan en los básicos; los movimientos eficientes son fundamentales para maximizar el rendimiento; los malos o pobres movimientos pueden provocar lesiones; por lo cual, para prevenir lesiones debemos observar los movimientos básicos.
Esta nueva forma de abordar la preparación del deportista enfocado en el alto rendimiento desde el concepto de economía del movimiento y balance neuromuscular, requiere estrategias de intervención individualizadas que tengan en cuenta las características y limitaciones del sujeto deportista.
A partir de la detección de  puntos débiles, que pueden intervenir negativamente en el proceso de incremento de la forma deportiva o en la práctica del deporte propiamente dicha, podemos tener una aproximación de este abordaje.

Perfil lesivo – Perfil preventivo como herramientas de planificación
Así planteada nuestra intervención como “preparación física cualitativa”, utiliza dos pilares que nos permitiran planificar y programar estrategias de intervención individualizadas y específicas; en primer lugar, para disminuir los riesgos de lesión y/o mejorar la eficiencia motriz, y luego, aumentar la performance físico-deportiva:
  • por un lado, a partir de un análisis del perfil lesivo del deporte en cuestión (desde una perspectiva multifactorial, a partir de un enfoque actualizado de la problemática de lesión, la incidencia lesiva en el deporte en cuestión, el tipo de lesión mas habitual y los factores de riesgo de cada entorno deportivo como así también, 
  • la realización de un perfil preventivo individual (a partir de una anamnesis e historial lesivo, como así también evaluaciones de movilidad y estabilidad, screnning de movimiento funcional, valoraciones de simetrías neuromuscular e indices agonistas/antagonista).


En consecuencia, nos introducimos en un nuevo campo de acción, que exige una mirada diferente sustentada en el conocimiento científico y empírico, donde el rol del profesional en Educación Física como readaptador se impone y es necesario. Cambiar el enfoque es necesario; pensar en la reeducación y readaptación de los patrones de movimiento alterados, para optimizarlos con el entrenamiento y desarrollar la performance deportiva.


A modo de síntesis, este cambio de paradigma que estamos transitando nos exige adaptarnos a las nuevas posibilidades de acción desde otra mirada de la preparación física. Nos garantizaremos el éxito, teniendo en cuenta que el primer paso para un incremento del rendimiento es que el jugador se encuentre en condiciones de entrenar y competir continuamente de forma ininterrumpida. 






*Aporte adaptado de la tesis de Licenciatura de Luciano Carnevali, con la colaboración de  Braian Vitola. Ambos integrantes del grupo RREM, en el marco del ciclo de producción de nuevas proyecciones de investigación interna. 

sábado, 25 de abril de 2015

El rol silente del diafragma en la estabilidad intrínseca del core*


Aliento de vida. 
El Osteópata Albert Rosa Sempere afirma que  el diafragma “(…)  Es el motor respiratorio, el obrero subordinado que ordena y adecúa los ritmos vegetativos a los diferentes estados fisiológicos. El miedo, la angustia, la alegría, la serenidad, la indecisión, el estrés, son emociones y estados nerviosos que recurren mediante el sistema nervioso autónomo a este músculo para adaptarse a los patrones homeostáticos”.
Nuestro enfoque derivado de la perspectiva de educadores y readaptadores del movimiento, entendiendo al sujeto como un ser biopsicosocial y no meramente como portador de un cuerpo, siguiendo la línea de la educación e higiene corporal, se encuentra con la tarea de analizar - reorganizar estas estructuras del aparato locomotor y devolver al sujeto a su cotidianeidad, readaptando sus hábitos de movimiento que han sido alteradas.

¿Diafragma?
El diafragma se inserta en el reborde costal por delante y por los laterales y en las vértebras dorsales y lumbares por detrás.

  • En la 7ª-8ª-9ª costillas se ancla en el cartílago que une estas costillas con el esternón (articulación condrocostal) y en este punto se fusiona con otro músculo muy importante: el transverso del abdomen.
  • El derecho es más largo y llega hasta L3 (la tercera vértebra lumbar) y en cambio el izquierdo llega hasta L2.
  • Por detrás se inserta más bajo que por delante, formando los Pilares del Diafragma.
  • Desde estas inserciones periféricas, las fibras musculares convergen en el centro: El centro frénico.

 ¿Sabemos qué misión tiene el Diafragma en el cuerpo? Como ya hemos dicho, el diafragma es el músculo de la respiración, pero ni este es el único músculo que nos ayuda a respirar, ni la respiración es la única función que tiene el diafragma.

Activación del sistema de estabilización intrínseco
El diafragma es considerado un estabilizador local fundamental, en lo que Panjabi (1992), define como subsistema activo muscular. Sus características de soporte y acción anticipatoria lo posicionan como un componente fundamental para la estabilización del eje lumbopélvico.
Entramos aquí en un punto importante, el diafragma debe bajar lo suficiente para que el aire pueda entrar en los pulmones, pero no tanto como para “dañar” las vísceras abdominales. Sale aquí a escena el músculo Trasverso del Abdomen, que es el jefe del diafragma, básicamente le dice hasta donde tiene que bajar y si debe subir más.
Durante la inspiración, el transverso del abdomen, actúa defendiéndonos de la gran fuerza del diafragma, le ofrece resistencia y por otro lado dirige las presiones hacia abajo y hacia atrás donde el “suelo” (el suelo pélvico) es más fuerte.
Durante la espiración forzada, esa que hacemos cuando realizamos ejercicio o cuando alguien nos pide que soplemos, la pared lateral, se contrae ejerciendo de faja y empuja al diafragma hacia arriba. Lo que nos ayudará a expulsar más aire, no solo sube el diafragma, sino que el suelo pélvico baja, es por ello que existe una activación automática de la musculatura del suelo pélvico durante la contracción del trasverso.
Siendo más explicito “la maniobra de exhalación activa oblicuos, transveso, recto, la presión intraabdominal actúa estabilizando la columna vertebral”. La exhalación aumenta el aporte de estabilidad, y si a ello anticipamos la inhalación con la activación diafragmática, aumentamos el potencial de los oblicuos y recto del abdomen para estabilizar el eje lumbopélvico.

Rescatemos la extrema importancia de la correcta educación del sistema estabilizador intrínseca o profundo del eje lumbopélvico. Cuando la activación profunda es adecuada, la calidad de la activación extrínseca es mayor. La protección de las estructuras centrales contribuye a la mejor transferencia de fuerzas entre trenes. Es por ello que aunque resulte aburrido, insistir con la activación conjunta del suelo pélvico y transverso como facilitadora de la activación de los multifidos es importantísimo para el funcionamiento de los mecanismos retroalimentarios.
La estabilidad del eje lumbopélvico y la efectividad para transferir fuerza depende de la activación secuencial de patrones en la musculatura estabilizadora intrínseca. Nuestro objetivo es crear y modificar patrones de engramacion tal que la activación estabilizadora del eje lumbopélvico preceda a las solicitudes propulsoras de los miembros superiores e inferiores y que dichos patrones sean transferibles a las actividades de la vida diaria o al deporte. 


*aporte de los Profesores Leandro Fernández y Vicente Figus. Ambos conforman el grupo de trabajo RREM. 


BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA: 
DI SANTO, M.  Estabilidad lumbo-pélvica. Core Stability Training. Biblioteca virtual IPEF Córdoba.
PANJABI, M. The Stabilizing System of the Spine. Part I. Function, Dysfunction, Adaptation, and Enhancement. Journal of Spinal Disorders. Vol. 5, No. 4, pp 383-389. 1992.
------------------ The Stabilizing System of the Spine. Part II. Neutral Zone and Instability Hypothesis. Journal of Spinal Disorders. Vol. 5, No. 4, pp 390-397. 1992.

miércoles, 25 de febrero de 2015

LIMITANDO RESTRICCIONES...

...OBTENIENDO PERFORMANCE* 
(intervención con el Seleccionado Argentino de Básquet)


Nuestro trabajo como Educadores especialistas en la alteración del movimiento trasciende distintos ámbitos. La presente entrada intentará dar una mirada general a nuestra experiencia interviniendo como asesores del seleccionado Nacional de Básquet, en la preparación para competir en la Copa Stankovic y el proceso preparatorio al campeonato FIBA Americas Caracas 2013, clasificatorio a la Copa Mundial España 2014.

En la teoría y práctica del entrenamiento de un deportista creemos que deben contemplarse dos formas constitutivas fundamentales. La primera de ellas es el entrenamiento para optimizar el rendimiento  o entrenamiento de performance, a grosso modo esta primer vía de intervención es aquella que permitirá potenciar el rendimiento de las capacidades condicionales de nuestro deportista: fuerza, resistencia, velocidad, flexibilidad, coordinación. La otra vía que consideramos fundamental, es el entrenamiento  preventivo. Esa intervención que puede trabajar sobre puntos débiles de cada jugador o factores que  directamente atentan no solo contra la salud del deportista sino que también sobre su rendimiento.

Con el equipo de trabajo RREM, hemos tenido la posibilidad de realizar una intervención dentro de la óptica del entrenamiento preventivo, convocados por el departamento de preparación física del Seleccionado Nacional de Básquet, a cargo del Profesor Manuel Álvarez. Propusimos una participación  en busca de puntos débiles: alteración del movimiento, compensaciones biomecánicas, asimetrías. La idea principal de este proyecto fue asistir la tarea del equipo de Preparación Física aportando trabajos correctivos que apunten a disminuir las condiciones predisponentes a lesión.

Para este proyecto diagramamos en primer lugar una batería de valoración, que tenía como finalidad obtener información rápida y concreta con relación a las alteraciones que podían incidir directamente con el rendimiento. Esta batería de valoración se compuso de:   
1)      FMS™ (Functional movement screen): herramienta que nos permite categorizar a deportistas con patrones de movimiento funcionales  de aquellos con patrones  disfuncionales. 
2)      Análisis postural estático: alteraciones posturales, desejes articulares
3)      Limbs simmetrics  index (índice de simetría): Valoración de potencia de salto unipodal. Registro de CMJ en plataforma de contacto, Hop Test Battery























En segundo lugar proyectamos estrategias de intervención. Las mismas conformando programas ejercicios  y de fuerza, individuales directamente vinculados a los puntos débiles encontrados en cada jugador. Para ello entregamos una programación individual para cada jugador, algunos con ejercicios para realizar previos a la práctica en su entrada en calor, otros con programas de fuerza específicos, otros con sesión entrenamiento del control motor, sesiones de flexibilidad y fuerza excéntrica, otros con trabajos de reeducación e higiene postural  adaptados a situaciones de recuperación activa.

El programa se realizó durante un período de 4 semanas, luego de las cuales tuvimos la posibilidad de reevaluar específicamente los puntos débiles de cada jugador, antes de continuar con los objetivos de preparación específicos a la competencia principal, que en este caso fue el torneo pre mundial de Caracas 2013. Más allá de que  lo resultados deportivos fueron muy buenos, logrando la clasificación  al mundial España 2015. Hay, a nuestro entender, conquistas importantes a partir de nuestra intervención:

  1. Al realizar la re-evaluación, nos encontramos que todos habían disminuido sus puntos débiles. No en su totalidad, pero si en valores mensurablemente significativos para cada prueba. Que en su primera valoración informó de: asimetría, compensación y alteración del movimiento.
  2. Durante esta primera fase no existieron lesiones, los jugadores del plantel  participaron en su totalidad  durante 9 partidos  y un promedio de 22 a 29  entrenamientos.
  3. La totalidad del plantel adquirió hábitos de trabajos correctivos y de regeneración para optimizar su rendimiento durante la competencia.

La idea, para finalizar esta entrada, fue diagramar en forma simple y de rápida aplicabilidad, programas específicos en relación a las alteraciones encontradas en cada jugador. Como primera medida para mejorar su calidad de movimiento, disminuir el riesgo lesivo, retardar la fatiga y consecuentemente mejorar su rendimiento.

Esa es nuestra mirada, un programa de readaptación y entrenamiento funcional para un rendimiento óptimo. 




* Profesor Sebastián Pascuas (UNLP). Especialista en Rehabilitación por el Ejercicio (UCaLP). Director General RREM.  Encargado del Departamento de Prevención y Readaptación deportiva en La Plata Rugby Club. 

martes, 25 de noviembre de 2014

PREVENCIÓN DE LESIONES



Construcción de un enfoque Preventivo  


Nuestro enfoque como equipo de trabajo, aborda al deportista desde el concepto de economía del movimiento y balance muscular. La búsqueda de información acerca de cómo detectar puntos débiles, y de esta forma poder resolver las alteraciones anátomo-funcionales y neuromusculares que pueden intervenir negativamente en el proceso del incremento de la forma deportiva de cualquier individuo, es nuestra principal inquietud al recibir un deportista.
Varios autores han comenzado a catalogar a los procesos de prevención de lesiones como protagonistas en el rendimiento deportivo. Busquet[1] (1994) entiende al cuerpo como una globalidad debido a que debe cumplir varias funciones: debe permitir mantenernos de pie, en equilibrio, desplazarnos y por último expresarnos a través del gesto. Para responder a esta amplia variedad de movimientos, el cuerpo debe asegurarse fuentes de energía y gestionar su reserva con prudencia.


Para ello hay algunos conceptos imprescindibles a la hora de realizar un programa de prevención específico; conocimiento sobre lesiones comunes, su incidencia, epidemiologia, factores de riesgos lesivos y metodologías para el análisis de la información.
Se presentan metodologías de tratamiento en la prevención de lesiones basadas en tres ejes fundamentales desde un enfoque neuromuscular:
  • entrenamiento de la fuerza pero entendida como cualidad neuromuscular y utilizando el componente excéntrico del movimiento como base funcional para la prevención; 
  • sistema propioceptivo visual vestibular; 
  • y lo que varios autores han dado en llamar “control motor”.



Actualizarse y conocer métodos de trabajo en el área de la prevención, pero por sobre todo, introducir una perspectiva que analiza al deportista desde la salud, para lograr rendimiento; es la lógica que dictamina nuestra intervención.

Este paralelismo entre prevención y rendimiento, vinculado al control de los indicadores que pueden informar de riesgo lesivo y disminuir la incidencia de lesiones está muy bien abordado en una revisión bibliográfica realizada por Fort Vanmeerhaeghea y Romero Rodríguez (2013) en donde se destaca entre otros: la fatiga muscular, la alteración de la magnitud y de los tiempos de activación muscular, los desequilibrios neuromusculares entre pierna dominante y no dominante, la inadecuada stiffness muscular, los déficits en el control postural, y la disminución en los mecanismos de anticipación como factores de riesgo neuromuscular que predisponen al deportista a padecer una mayor incidencia lesiva; proponiendo que el análisis de estos factores de riesgo proporciona una guía práctica a la hora de diseñar tareas dentro de un programa de prevención adecuado a cada tipo de especialidad deportiva.

La profundidad del concepto de PREVENCIÓN, desde una perspectiva del rendimiento deportivo, debe tomarse como los factores en los que hay que trabajar durante el entrenamiento, para no caer en la absurda repetición de tomar medidas ilógicas. Asistimos a la invasión del ámbito de la prevención y el entrenamiento deportivo, un sinnúmero de metodologías sin finalidad que son consideradas como “preventivas”, sólo porque siguen tendencias: dispositivos inestables, bandas elásticas, entrenamiento de suspensión, etc.












Más allá de recaer en la clasificación tradicional entre factores de riesgo extrínsecos e intrínsecos, consideramos necesario focalizar el análisis sobre estos últimos, que son aquellos que hay que detectar en primer lugar y luego controlarlos, con el fin de mejorar el rendimiento en forma global y no solamente tomar medidas de prevención aisladas.

Tenemos a nuestro alcance muchas herramientas para pensar en programas de prevención que no sólo busquen mantener la salud del deportista, sino de incrementar su rendimiento a expensas del balance neuromuscular.

Debido a que es imposible proponer una intervención general que abarque todos los campos o todos los gestos deportivos por igual, (ya que las situaciones, en cada ámbito y con cada población, son distintas y van a modificar al sujeto), debemos a ser críticos de nuestros sistemas de entrenamiento, y a repensar las cuestiones que llevan a focalizar el estímulo en el incremento de la forma deportiva.

El espacio para los Profesionales de la Educación Física dentro de un staff profesional, pudiendo aportar herramientas en la preparación física con otra mirada, con otra información y formación, aparece como posibilidad. Obviamente con una mirada reflexiva a la hora de proponer estímulos de entrenamiento a los/las deportistas, preguntando quién está apto y porque, e inferir las posibilidades de riesgo. Esto permite fundamentar y anticipar  las posibilidades o probabilidades que puede tener un deportista si su perfil no está en condiciones para realizar un determinado tipo de entrenamiento.

Es así que podemos generar un campo nuevo de trabajo, un nuevo perfil profesional que requiere de una mirada diferente y por supuesto de conocimiento científico y empírico a la hora de pensar en un programa de prevención; esto nos lleva a pensar en un nuevo concepto, quizás podríamos llamarlo readaptación. La readaptación aparece como una construcción alejada de aquel concepto de rehabilitación limitado al campo médico. La readaptación conceptualiza a la globalidad de la persona en pos de una re – estructuración de sus patrones de movimiento alterados.

Nos introducimos en un nuevo campo de acción, enfocándonos en un nuevo paradigma de performance deportiva. Alejado de las metodologías enfocadas sin sentido global, en la que creemos que  hay que trabajar para generar este nuevo espacio lleno de posibilidades para los Profesores de Educación Física.


[1] Leopold Busquet es un prestigioso Fisioterapeuta, especialista en Osteopatía, que realizando un profundo estudio de la anatomía, biomecánica y fisiología humana configura el concepto que hoy conocemos de cadenas musculares fisiológicas. Focaliza en la globalidad del movimiento.




REFERENCIAS:
ROMERO RODRÍGUEZ, D. y TOUS FAJARDO, J. (2010). “Claves para un rendimiento deportivo óptimo”. Ed. Médica Panamericana D. L., Madrid.
BUSQUET, L. (1994). “Las cadenas musculares: lordosis, cifosis, escoliosis y deformaciones torácicas”. Tomo II. (6a.Ed.p.7). Ed. Paidotribo. Barcelona
FORT V. MEERHAEGHE, A. y ROMERO RODRÍGUEZ, D. (2013). “Análisis de los factores de riesgo neuromusculares de las lesiones deportivas”Apunts Med Esport. N° 48, pp.109-120.
PANJABI, M. (1992). “The Stabilizing System of the Spine. Part I. Function, Dysfunction, Adaptation, and Enhancement”. Journal of Spinal Disorders, 5 (4), pp. 383-389.